Nosotros somos como estos ciegos. Si todo lo que podemos apreciar de las Escrituras son pedazos sueltos, podemos terminar creando nuestro propio elefante, sin ninguna garantía de que nuestro concepto se corresponda con la realidad. Es posible que disfrutemos un poco esto de curiosear las Escrituras lo mismo que disfrutamos de curiosear los productos en el supermercado, pero a menos que tengamos una visión más global de las cosas nos será muy difícil integrar y relacionar entre sí estos conocimientos.
Necesitamos elevarnos por encima de la ciudad y sus detalles, como lo hacen los pájaros; verla desde arriba y luego volver a descender para emocionarnos con la manera en que cada detalle contribuye a la belleza del gran panorama que hemos visto.
Veamos las Escrituras a vista de pájaro para ver si podemos conseguir nuestro propio mapa. Así no andaremos perdidos por las calles.
Seis honrados servidores.
Necesitamos primero una guía. Tomaremos como guía básica el siguiente verso de Rudyard Kipling. Nos será útil en más de una ocasión.
“Seis honrados servidores me enseñaron cuanto sé;
sus nombres son
cómo,
cuándo,
dónde,
qué,
quién y
por qué”.
sus nombres son
cómo,
cuándo,
dónde,
qué,
quién y
por qué”.
Ya tenemos una guía inicial. A ver si después nos acordamos de darle las gracias a Kipling.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Se agradecerán tus comentarios y sugerencias. Todos tus comentarios añaden valor y utilidad a nuestro sitio.